La mañana del 10 de agosto

La mañana que cambió nuestro hogar.

El terremoto derribó el hogar, se llevó una vida y dejó a quince abuelitos sin techo. Esta es la historia de cómo volvimos a levantarlo.

No queremos suavizarlo ni convertirlo en una campaña. Queremos contarlo bien: lo que se perdió, lo que aprendimos y lo que todavía estamos sosteniendo.

Cali · 2026 Reportaje · Tubarco News Una decisión: volver

El 10 de agosto de 2026, a las 7:34 a.m., la tierra se movió en Cali. En nuestro hogar, las paredes crujieron, el techo cedió y un muro cayó. Se llevó la vida de uno de nuestros abuelos. No hay forma de escribir eso sin que duela, y no queremos suavizarlo: fue la pérdida más dura que hemos vivido.

La propiedad pertenecía a dos adultos mayores y en su primer piso funcionaba nuestro hogar. El terremoto dañó paredes, techos y estructura; el colapso de estructuras vecinas terminó de agravar la situación.

Cuando el polvo se asentó, el hogar era inhabitable. Quince abuelitos quedaron sin hogar esa mañana. Algunos no entendían del todo lo que había pasado; otros sí, y preferían quedarse entre las paredes caídas antes que irse a otro lugar. Ahí entendimos algo que ya sospechábamos: el cuidado que se da aquí es el que muchas veces no se puede dar en casa.

Los abuelos preguntaban cuándo volver. Las familias también. Volver a abrir

La dueña del hogar, que también es enfermera y cuidadora, quedó profundamente afectada. Había visto crecer este hogar, había cuidado a sus abuelos durante años y de un día para otro lo vio todo en el suelo. Nadie habría reprochado que cerraran para siempre. Pero los abuelos preguntaban cuándo volver, y las familias también. No había que elegir: había que volver a abrir.

La reconstrucción se hizo con nuestras manos y con créditos que todavía estamos pagando. No fue una decisión fácil: fue una decisión de amor y de responsabilidad con la gente que ya era de la familia. Hoy el hogar tiene paredes nuevas, la mesa larga de siempre y quince historias que siguen aquí.

Esta historia no termina con una reapertura. Sigue cada mañana, cuando alguien vuelve a decir «buenos días» y encuentra su lugar. Lo que falta no es un milagro: es que más personas se sumen a sostenerlo.

15 abuelitos quedaron sin hogar la mañana del terremoto.
1 vida que no se recupera. La recordamos todos los días.
103 personas aportaron a la campaña de Vaki para levantar nuestro hogar.

Lo que se vio

Quince abuelitos, un hogar y un reportaje.

El 10 de agosto, Tubarco News entró a nuestro hogar y habló con la familia. El reportaje mostró lo que los vecinos y las familias ya sabían: el hogar había quedado destruido y sus abuelos no tenían a dónde volver.

Lo reproducimos aquí porque es parte de la historia. También porque muestra, sin filtros, lo que significa perder el lugar donde uno vive.

Reportaje: Tubarco News. Audio y testimonios originales. Se reproduce con fines informativos.

Lo que se hizo

Y entonces empezaron a levantar las paredes.

La familia grabó el proceso. Se ve el hogar dañado, los escombros, el cableado que había que rehacer y las manos que poco a poco fueron devolviéndole forma al lugar.

También se ve lo que no se cuenta en una foto: la incertidumbre de cada semana, los créditos que había que firmar y la decisión de seguir aunque no estuviera todo resuelto.

Video de la reconstrucción: familia del Hogar San Fernando.

La línea del tiempo

De la mañana del terremoto al hogar de hoy.

Cinco momentos para entender lo que pasó y lo que todavía estamos pagando.

  1. 10 de agosto

    La mañana que cambió todo

    A las 7:34 a.m., el terremoto destruye nuestro hogar. Un muro cae y se lleva la vida de uno de nuestros abuelos. El hogar queda inhabitable.

  2. Las horas siguientes

    Quince abuelitos sin hogar

    Las familias y el equipo buscan dónde reubicar a cada abuelo. Algunos no quieren irse; otros preguntan cuándo pueden volver.

  3. La decisión

    Volver a abrir

    La dueña, que también es enfermera y cuidadora, queda profundamente afectada. Nadie habría reprochado cerrar. Las preguntas de los abuelos y las familias deciden lo contrario.

  4. La obra

    Con sus propias manos

    La reconstrucción se hace con esfuerzo propio y con créditos que todavía se están pagando. Nuestro hogar vuelve a tener paredes, techo y cableado nuevo.

  5. Hoy

    Nuestro hogar está listo para recibir

    El hogar vuelve a abrir sus puertas. La deuda sigue ahí. La historia no termina aquí: sigue con cada persona que decide ayudar.

Lo que ya se logró

Vaki

103 personas ya creyeron en este hogar.

La campaña de Vaki cerró el 1 de octubre de 2026 con $17.865.450 recaudados, el 51% de una meta de $35.000.000. No alcanzó para todo, pero alcanzó para empezar. Gracias a cada persona que aportó.

Ver cómo ayudar hoy
  • 103 aportantes en la campaña “Un hogar que merece volver a abrir sus puertas”.
  • $17.865.450 recaudados de una meta de $35.000.000.
  • La campaña cerró el 1 de octubre de 2026. Hoy la ayuda se recibe por Bre-B, en especie o compartiendo la historia.

Nuestro hogar está listo. Ven a verlo.

Si estás buscando un hogar para un mayor de tu familia, ven a conocerlo. Si quieres ayudar a que esta historia siga, también hay lugar para ti.

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